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miércoles, 21 de febrero de 2018

Mujeres que no son amadas

Y es gracioso

Es gracioso esto que pasa.

Mujeres hermosas, mujeres adultas

Mujeres sensatas.

No te piden que las llenes de elogios

No te piden que les regales la luna

Ni si quiera aunque sea solo en palabras.

Mujeres agotadas, mujeres exhaustas

Mujeres acabadas.

No te piden el cielo, no te piden casi nada.

No te piden dinero, no te piden ganancias,

Mujeres de hoy, mujeres modernas

Mujeres tempranas.

No te piden ni te silencian,

No te gritan, no te aplastan.

No te persiguen, no te agobian.

Y aun así no das nada.

Quizá piden un beso por la mañana

Un “que linda” a su despedida,

O una sonrisa cuando las miras.

Quizá te piden cierto compromiso

Para no sentirse dejadas y tiradas.

Quizá te piden un plan o una escapada.

Quizá te piden ser escuchadas, ser valoradas.

Quizá te piden respeto, quizá te piden ser amadas.

Y es que tan poco te piden

Y tú aun así

No das nada.


Cuando agonizaba

Cuando agonizaba y me sentía insegura.

Cuando me iba volando y trepaba por ramas

Alejándome de un suelo que quemaba.

Cuando supuraban las heridas

Y nada de lo que me dijeron cicatrizaba.

Estuve ahí, yo, no tu. Estuve ahí.

Cuando la piel irritada bajo mis ojos se empapaba

Cuando la pena se palpaba y dejaba marca

Cuando me mirabas resignado pensando 

“Ya no se puede hacer nada”

La que estuve ahí fui yo para lamer las heridas

La que se agarró a la vida fui yo por quererme mas que a nada

Que no fuiste tu, que no estuviste, no lo viste porque no quisiste.

Pero yo sangraba y me tapaba entera en tiritas

Hasta que del dolor no quedó nada.

Y los días pasaban y preguntabas 

“¿Ya estás mejor?” 

Y yo te miraba exhausta, sabiendo que si preguntabas

Era porque de algún modo mi dolor te molestaba.


En un sueño

Estaba flotando

En ese sueño que no es verdad

No es nada.

Creí que la luz entraba,

Creí que la Luna llamaba

Salta por la ventana y

La alcanzas.

Estaba tumbada

Bajo la cama se esconde 

Yo ya no busco nada.

Déjame dormir, 

Gritaba angustiada.

Y me cantas bajito

Casi mis errores se ahogan

Y despertaba enamorada

De nadie, de nada.

Al otro lado la cama

Revuelta, vacía, empapada.

Aun oscuro, reza a ver si te escucha

Un dios que no lucha

Pero me oye llorar.

Cantaba bajito, 

Voz casi ahogada

Un hombre sin rostro

Viene y me salva.

Quise siempre ser amada

Y vino a taparme y abrazarme

Mientras soñaba.

Yo soy ella

Yo soy ella.

La que prefería tu aliento en la espalda

Ahuyentabas los miedos con tu sonrisa.

Me hice víctima ilegítima,

Hasta qué punto te quise.

Aun me pregunto si lo viste

Aun me pregunto por qué lo hiciste.

Te vas y ya no hay nada.

Mírame, lo intento todo.

He luchado con todas mis fuerzas

Y no he ganado. Nunca gano.

Todos parecen tan equivocados

Yo tan sólo quería estar a tu lado,

Nada más te hubiese pedido

Que quedarte donde hemos estado.

Y se que tu eres para mi,

Tu me lo recuerdas a diario.

Me pides que esté, y aunque intento irme

Nada como tu, nada vale tanto.

Y es una vergüenza porque tu me has tratado

Como han de tratarme.

Tu me has querido y me has respetado,

Lo feo es que me sorprende.

Que nadie más me ha hecho sentir

Ni si quiera de eso un ápice. 

Cómo puede ser que los hombres hoy

Me hagan sentir tanto maltrato.

Yo soy inteligente. Yo valgo.

Pero aun así me pisotean 

Aun así soy tan sólo una pieza

Con la que juegan y utilizan

Cuando el juego no les sale caro.


miércoles, 14 de febrero de 2018

Senderos

Yo no le pedí al cielo nada.

No le pedí al cielo que me ayudase, que me amase.

Yo no le pedí que me acogiese, que me adorase.

No le pedí que sostuviese una vida que caía.

-Pero es cierto que tampoco me interpuse.-


Y me acusaban de salvaje

De que fui bestia agazapada.

Que salté a su cuello como si quemara

Y sólo pudiese apagar así el destello.

Pero si maté al ser que me amargaba

Al ser que poco a poco me consumía,

Por mucho que yo cambiara

Eso es lo que necesitaba.


Uno se convence, sigue senderos interminables

Elucubra razones

Pide verdades.

Y si nadie te responde

Aceptas del cielo lo que trae su aire.


Me gustaba mirar las nubes

Porque creí que eran los guardianes

Del cielo que desconocía

Lugar de dioses.


Tanto que podría decir

Y tanto que podría callarme.

Pero decido aventurarme

A seguir mi sendero angosto.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Como ya no sabe querer nadie

Me gustaba cuando hablabas del amor.

Me gustaba oírte tararear una canción romántica,

O cuando te hacías el duro

Escuchando el rap más roto, anárquico.

Ese que tanto hablaba del corazón roto,

Ese con el que te sentías identificado.


Me gustaba verte con los ojos vidriosos

Que descubrían sus vetas verdes.

Me gustaba verlos enrojecerse con una película,

Y tú, queriendo disimular, riéndote.


Me gustaba aun más cuando mirabas el día nublado.

Y me mirabas a mi como mirabas el lago helado.

Como pensando “qué bonito lo que estoy presenciando”.


Y me encantaba cuando te sentía enorme

Cuando me abrazabas en la noche fría.

Me gustaba cuando eras un hombre valiente

Que me decía que me quería.

Que nunca quiso a nadie, 

Que nunca sintió como ahora

Que le querían.

Y me gustaba cuando llorabas al decirme

Que creías en el cielo tras la muerte.

Que creías en que el miedo te consume,

Y que habías cometido errores.


Me gustaba abrazarte y sentirte viviente,

No de roca, no de hielo, no de urdimbre.

Me gustaba ver que te gustaba que te acariciase,

Como un niño que se duerme en mi regazo.


Me gustaba que me respetases, que me quisieses como iguales.

Que me confiases tus temores, 

Poder sentirte vulnerable 

Y no tener miedo a contarme.

Me gustó siempre ese lado tuyo sensible

Que me quisieses de forma tangible,

Como ya parece que no sabe querer nadie.